El nuevo ángel al desnudo

El monólogo interior de una joven y el discurrir neurótico de su conciencia frente a una decisión difícil por tomar: salvar a su padre de la bancarrota o eternizarse casta y pura a un muy alto precio.
Señorita Elsa, de Arthur Schnitzler
Versión teatral, puesta en escena y dirección: Rafael Fernández. Actúa: Laura Agorreca.
Lunes a las 21.00 horas. Entrada: $30 Jubilados y estudiantes: $20
Teatro Patio de los actores – Lerma 568. Tel.: 4772-9732.



Una novela del Dr. Arthur Schnitzler que narra la historia de Elsa, una joven de tan sólo 18 años, virgen, que pasa sus vacaciones en un hotel aristocrático con su tía. Sus padres provienen de una familia adinerada venida a menos. Y tras un desfalco de su padre, éste le ruega a la jovencita por medio de un intercambio epistolar con su madre, que le evite la deshonra de ir a la cárcel y le sugiere que pida dinero prestado al Barón Von Dorsday. El noble, a cambio exige ver a la muchacha desnuda. La joven no soporta tal humillación y se suicida. Señorita Elsa está interpretada por Laura Agorreca y dirigida por Rafael Fernández.


En esta nueva versión de aquél Ángel Desnudo interpretado por Olga Zubarry en 1946, se pone de manifiesto una Elsa sumida en el caos de sus pensamientos: presa de desencantos juveniles, atormentada por el deshonor de su padre y su castidad “negociada”.

Señorita Elsa está emparentada con el estudio que hace Freud sobre un caso de histeria: El caso Dora. El padre del psicoanálisis en su obra, hace hincapié en la importancia irreductible de la sexualidad en las neurosis. Se dice que la novela de Schnitzler pudo haber pesado en la revisión del Caso Dora escrita en 1925.

Con escenografía minimalista, luz tenue y un solo personaje in-presentia se recrea una atmósfera hermética y emblemática. Voces como las de Horacio Peña y Ana María Castel recrean los personajes de la madre de Elsa y el Barón Von Dorsday, entre otros.

Laura Agorreca, la joven actriz interpreta una “Elsa” atrapada por la ruina de su padre, el oportunismo del noble y su conciencia que la debaten a duelo en forma permanente oscilando entre la vida y la muerte. Su monólogo interior, por momentos se torna caótico e irreversible, generando tensión, compasión y angustia durante toda la obra. El suicidio será la única respuesta como clímax de su neurosis: libertad absoluta que la exime de toda culpa y castigo inmerecido para un alma tan nívea como la de la Señorita Elsa.

Señorita Elsa, decidirse nunca fue fácil

Señorita Elsa, decidirse nunca fue fácil

Por: Marina Civalero (colaboradora) marina.criticunder@ymail.com
Calificación:★★★★

La joven Elsa se encuentra en un dilema que debe resolver en unos pocos días. Sus vacaciones son interrumpidas por una carta que le envía su madre. A partir de la noticia que ésta le envía, se envuelve de histeria. Su propia madre la expone ante una situación de difícil decisión. Para salvar a su padre debe pedirle dinero a un viejo amigo de la familia, que en ese momento está alojado en el mismo hotel. Así como era de preverse, este señor le pide algo a cambio. El monólogo muestra cada ida y venida en el pensamiento de la señorita. Es interesante observar los distintos puntos de vista e ideas de alguien que tiene miedos y bronca, que se ve traicionado por la gente mayor que lo rodea. En el transcurso de la historia se suman voces que dinamizan el guión. La obra se transcurre con una sencilla puesta en escena y la profesional actuación de Laura Agorreca. Una tragedia de temor y frustración en soledad que se anima a hablar sobre la más íntima conciencia de quien la padece.